martes, junio 25, 2024
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“El dolor es individual, la recuperación del dolor es colectiva”, Carolina Escudero

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Recuperamos por su actualidad, esta entrevista realizada en el 2016 por la secretaria Liliana Hendel a la Dra. Carolina Escudero* en el marco de los talleres que realizó en el encuentro de periodistas con visión de género de las Américas.

Carolina Escudero es una mujer que pese a su juventud tiene una gran experiencia, por lo que se ha ganado el mérito de varios títulos: académica, periodista, meditadora, maestra. Maestra no solo en el sentido del aula y el libro de textos, que también lo es, sino el sentido más amplio, el que incluye la ética, la empatía y la invitación a seguirla en un derrotero que lleva a un mundo de claves ajeno a la vertiginosidad de las frases hechas a la que nos vamos acostumbrando.

El sistema patriarcal produce en nosotras mujeres una auto imagen en rompecabezas, los ojos, las piernas, la cola, la corporalidad seccionada y disociada de la emocionalidad y el sistema capitalista nos convierte o lo intenta con bastante éxito en personas más allá de los sexos y los géneros con avidez de consumo y tendencia a la acumulación como valor.

Carolina es una de esas mujeres que, sin estridencias, pero con firmeza viene a decir que detrás del espejo que se nos impone hay otras realidades, que podemos atravesarlas como Alicia en el País de las Maravillas y que el secreto habrá de encontrarlo cada quien, porque no hay fórmulas universales, lo que sí hay son técnicas que se aprenden y caminos que se recorren.

El dolor humano y la injusticia son motores que la llevaron a repensar el orden de lo aprendido y a plantearse que la fortaleza es una condición humana que los sistemas heteropatriarcal capitalista atacan porque necesitan fortalecer la debilidad y marcar las diferencias que nos aíslan. La Dra. Escudero, que vive actualmente en Barcelona, estará en Buenos Aires para coordinar dos talleres que diseñados para diferentes públicos sostienen la misma idea, que el fortalecimiento y la recuperación a pesar del daño sufrido es posible si sabemos cómo.

Empecemos por el taller para periodistas.

– Liliana: Está próxima la realización de los talleres ¿Por qué para periodistas? ¿Cómo es que lográs integrar técnicas que aparentemente son incompatibles?

– Carolina: La academia en general, pero en especial aquellas disciplinas referidas a la calidad de vida: medicina, educación, hábitat, obviamente comunicación, siguen teniendo una gran deuda con el estudio de la meditación y el impacto de estas prácticas en la vida cotidiana de las personas que, por supuesto, incluye sus vidas profesionales.

Si bien creo que como periodistas somos una comunidad resiliente, sé que esto no alcanza porque seguramente podemos sentirnos en muchas situaciones vulnerables y bajo fuerte impacto  psicológico. Muchas veces trabajamos codo a codo con bomberos, paramédicos, soldados, psiquiatras, víctimas de diferentes violencias… ni hablar de las catástrofes y los temas policiales que son catástrofes en dosis pequeñas, igual que la ausencia de justicia, aunque lo naturalicemos.

El tema es que no hemos recibido un entrenamiento personal ni profesional para trascender determinadas situaciones que nos violentan y, por lo tanto, resultan traumáticas. Cargamos en el cuerpo una mochila de situaciones pesadas aunque invisibles que luego llevamos a casa, a nuestra familia… un peso que muchas veces puede derivar en síntomas como insomnio, ansiedades, depresión. Mi objetivo, en este taller, es que periodistas y profesionales de la comunicación puedan reconocer el tipo de emociones, así como ser concientes del impacto de los temas que cubren sobre su propia vida cotidiana. Una vez reconocidas dichas emociones, aprender técnicas sencillas para poder hacer uso de herramientas que les permitan mejorar o transformar, si fuera necesario, su calidad de vida y su entorno laboral.

El tema es que no hemos recibido un entrenamiento personal ni profesional para trascender determinadas situaciones que nos violentan y, por lo tanto, resultan traumáticas”.

Carolina Escudero, periodista, investigadora, docente universitaria

– Liliana: ¿Cómo nace tu preocupación por el impacto de los acontecimientos en la subjetividad de las personas que deben relatarlos?

– Carolina: Mientras finalizaba mi licenciatura en Francia, la facultad nos llevó a hacer el trabajo de fin de grado a Belgrado, la Ex Yugoslavia tras la guerra. Era el año 2001.

Puedo cerrar mis ojos y ver, recordar aquellos edificios grises y destrozados, pueblos fantasmas. Fue la primera vez que caminé por una ciudad que había sido castigada por la guerra, destrozada por las bombas, jóvenes que tenían mi edad y eran estudiantes de la universidad que habían sobrevivido parecían mucho más grandes, mayores. Entendí que la guerra de alguna forma u otra había acabado con una parte de ellos. Algunas chicas habían perdido el cabello, los dientes…

Desde la universidad nos habían dado una hoja con instrucciones acerca de los lugares que no podíamos visitar, estaba prohibido beber el agua corriente porque todo parecía estar contaminado. Una de las estudiantes me invitó a su casa a conocer a su familia en uno de los barrios que fijaba el límite de marco de acción de nuestras entrevistas. Era un lugar gris de casas abandonadas donde aún se podía oler el paso de la guerra, percibir los bombardeos.

Entonces su madre abrió la canilla, llenó una jarra de agua para hacernos un jugo de naranja en polvo. Aquella imagen quedará siempre en mi memoria… la pertinencia de la pregunta acerca de si bebía o no aquel vaso de jugo con agua corriente, algo que estaba prohibido expresamente en las instrucciones que había recibido.

Sin embargo, me dije que sí, que no podía rechazarlo, porque sería un desprecio. Si ellas bebían, yo lo haría con ellas. Brindamos y ese brindis fue el inicio de una búsqueda de respuestas a muchas preguntas.

Recuerdo mucho de todo aquello, sobre todo los relatos de jóvenes que al contarme sus noches de insomnio debido al paso de los aviones levantaban sus hombros y hundían sus cabezas… todo aquello me hizo tomar conectar con otra zona de conciencia: “Yo me voy de acá, -me decía- escribo y público… y ellas, ellos?” Me sentí vacía de herramientas ante aquellos relatos que yo debía, como un puente, llevar a quienes me leyeran. No solo se trataba de cómo escribir correctamente, algo que por supuesto también es importante.

Me prometí iniciar una búsqueda y esa búsqueda lo supe después debía comenzar dentro mío.

– Liliana: ¿Dejaste de trabajar como periodista?

– Carolina: No, no dejé nunca. Seguí trabajando como periodista en diversos países, estudiando en la universidad y me permití la apertura vivencial a otros conocimientos como el Reiki, Yoga de la Risa, Aikido, Yoga, meditación trascendental.

Razón y emoción no deben separarse como compartimentos estancos porque nos debilitamos. Comprender esto me llevó a unificar los conocimientos y compartir las herramientas.

Razón y emoción no deben separarse como compartimentos estancos porque nos debilitamos. Comprender esto me llevó a unificar los conocimientos y compartir las herramientas”.

Carolina Escudero, periodista, investigadora, docente universitaria

Comprendo que hay periodistas que están ya en condiciones de sumar a sus experiencias profesionales otro tipo de saberes, mientras que habrá seguramente aún más a quienes les resulte una combinación incomprensible, una pérdida de tiempo. Es respetable, cada cual con sus necesidades o prioridades y sus grupos de pertenencia. Hay mucho por hacer, tal vez el primer paso sea hacer visible la necesidad -que no vemos – de ser “esta que soy”.

Los talleres tienen que ver con esto, aprender técnicas adecuadas para metabolizar aquello que nos impacta, que nos es revulsivo o que nos emociona, es decir que nos toca, como esa frase que dice “me tocó el corazón”, necesitamos aprender a fortalecernos también por la tarea que realizamos sin temer que idea y emoción se junten en nuestra interioridad.

Me interesa mucho Ross, esta autora establece cómo los medios de comunicación-profesionales pueden desempeñar un papel influyente en la ejecución de la curación generalizada de sus espectadores y también de las personas que trabajan en ellos como periodistas, técnicos… Si comprobamos que en el cotidiano aumentan los niveles de violencias e incrementan la idea de que los conflictos se resuelven a los golpes deberíamos probar poner ese poder al servicio de otros paradigmas posibles, otros modelos de resolución de conflictos otra valoración de la paz que ahora es visibilizada como aburrida.

– Liliana: ¿Como ves el aprendizaje del periodismo en relación a tu planteo?

– Carolina: Un gran tema son quienes estudian comunicación o periodismo. Algunos vienen y me recuerdan que tienen un promedio de 10/10 que no te salva de tener un 0 en empatía, 0 en el respeto por el o la otra… no alcanza una mente activa laureada por “calificaciones” mensurables. Muchas veces les invito a mis estudiantes a respirar conscientemente antes de la clase… Aprender esta profesión u este oficio, creo yo, que implica desarrollar una posibilidad de contacto con aquella historia y sus protagonistas desde un lugar que no solo responda mecánicamente las 5 W**. Y eso se aprende aunque todavía no se enseña formal e institucionalmente, pero ya llegaremos también ahí.

– Liliana: Vamos a la historia que te lleva al segundo taller que coordinarás en Buenos Aires. Hemos compartido en el último Encuentro Internacional de Periodistas realizado en Barcelona (donde Carolina está viviendo con su familia) una experiencia muy conmovedora…

– Carolina: Si es que en España he comenzado a compartir estos conocimientos y resultados de investigación y experiencias con un colectivo llamado SOS Bebés Robados de Catalunya. Son familias a las que durante e incluso después del franquismo les robaron a sus bebés. Aún los siguen buscando, a pesar de tantos años, a pesar de los oídos sordos de la justicia, a pesar de que pasaron por muchos medios de comunicación en los que no tuvieron un tratamiento periodístico adecuado. Sufrieron un gran descrédito.

Entonces trabajamos para que recordaran cuan resilientes son, se enraizaron allí para contar sus historias dolorosas desde un nuevo lugar. El motor de las búsquedas y de la comunicación de este grupo es trascender emociones como el odio y buscar, para encontrar, emociones que hacen de la vida cotidiana y de nuestras comunicaciones espacios más armoniosos. Si el motor es el querer abrazar a quien busco, si conecto con lo reconfortante de ese abrazo el mensaje es más claro, ellas podrán llegar a los medios desde un nuevo lugar y los medios sabrán comprender mejor la causa, y tendrán curiosidad por indagar sobre el tema.

Cuando hablo de que el motor no sea el odio o el enojo no se trata ni de negar lo sucedido, ni de negar que estas emociones existan, son legítimas porque está bien enojarse frente a las injusticias Pero saber poner las cosas en perspectiva ayuda a seguir creciendo. Para eso hay que creer en quien es una misma, en el caso de estas madres por ejemplo y volver a apostar desde sentimientos que llamamos positivos por los efectos que producen.

Ya no me puedo imaginar seguir escribiendo, investigando, indagando en los temas que me interesan y que me quitan el sueño sin tomar como referencia las herramientas que me aportan la meditación y las prácticas que se apoyan en la mente y sus potencialidades.

– Liliana: Por qué talleres? Y no clases por ejemplo

– Carolina: Aquella experiencia en Belgrado me hizo repensar y pude revisar mis creencias, desde qué lugar quiero hacer las cosas, cuál es mi motor. Si bien en un principio me resultó muy duro aquello que vi, hoy agradezco aquella experiencia. Y quiero compartir lo que aprendo, porque creo en el crecimiento colectivo con otras y otros en el camino, por eso talleres.

El encuentro, la energía de los encuentros también produce conocimiento, una cree -porque así se lo enseñaron- que saber es recordar lo que leímos en los libros y eso es parte de la verdad.

Los grupos producen conocimiento en el intercambio de saberes, de experiencias, de curiosidades frente a la propuesta novedosa de meditar no para relajarse (o no solo) sino para fortalecerse. Al trabajar en el formato taller se despliegan los mecanismos reparadores de la solidaridad y eso sin duda, es fortalecedor. Lo fue para las madres argentinas y lo está siendo para las españolas. El dolor es individual la recuperación del dolor es colectiva.

Los grupos producen conocimiento en el intercambio de saberes, de experiencias, de curiosidades frente a la propuesta novedosa de meditar no para relajarse (o no solo) sino para fortalecerse”.

Carolina Escudero, periodista, investigadora, docente universitaria

Y en relación al periodismo que parece -y es- una tarea tan solitaria, alguien con el micrófono, la computadora, la captación de la imagen es una persona sola frente a su escenario, pero en grupo para fortalecerse. Estas pautas que se desestiman en tiempos donde todo luce descartable son parte de mi objetivo.

Recuperar el poder de la palabra curadora, de la energía grupal y de las técnicas de meditación al servicio del fortalecimiento.

Técnicas que se utilizaran en los talleres:

  • Mindfulness: Ejercicios basados en la técnica de la “Atención Completa”.
  • Yoga de la Risa: basados en las técnicas de relajación y yoga propuestas por el Dr. Madan Kataria.

Trabajamos sobre la resiliencia comunitaria.


Carolina Escudero periodista, investigadora, docente universitaria. Estudió periodismo en TEA de Argentina y se licenció en el Grande École de Periodismo CUEJ, Université Robert Schuman de  Francia. Obtuvo su Maestría sobre la Diferencia Sexual en la Universidad de Barcelona y actualmente realiza su doctorado en Psicología Social en la Universidad Kennedy de Argentina. Ganadora de la beca europea Leonardo Da Vinci que le permitió trabajar en la Unión Europea, Bruselas.
Sus artículos, capítulos e investigaciones han sido publicados en  Argentina, Bélgica, Bolivia, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Inglaterra y Venezuela.
Dirige los programas académicos “Barcelona & Buenos Aires Program” de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia Missouri, Estados Unidos.
Es Profesora Asociada del Women and Gender Studies, University of Columbia, Missouri, Estados Unidos.
Es instructora en Yoga de la Risa, Maestra de Reiki.
* La Dra. Carolina Escudero presentó el pasado 4/5/2023, en el Cine Gaumont, el documental “Cómo decirte que te quiero”, basado en una investigación suya sobre la apropiación de bebés en España durante y después del franquismo. Fue dirigido por la cineasta Matilde Michanie. El trailer se proyectó antes de su estreno oficial en el Salón Malvinas Argentinas del Palacio Municipal de La Matanza y en Paraná, Pcia. de Entre Ríos.

liliana hendel carolina escudero
Foto Municipalidad de La Matanza

** La 5W refiere a reglas básicas del periodismo y proviene del inglés: who (quién), what (hizo qué), when (cuándo), where (dónde) y why (por qué).
Foto de Portada: Municipalidad de La Matanza

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