Otras masculinidades: una apuesta para transformar las aulas

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¿Cómo explicarías a un extraterrestre qué es la masculinidad? Con esa consigna comenzó el segundo curso “Otras masculinidades son posibles”, una propuesta de formación docente con puntaje impulsada por la Dirección de Políticas de Actualización de Conocimientos (PAC) de la Secretaría de Mujeres, Políticas de Género y Diversidades de La Matanza. 

La pregunta invitó a detenerse en algo que muchas veces aparece como natural: ¿cómo se aprende a ser varón? ¿Qué mandatos se reproducen? ¿Qué roles asignamos y qué violencias pueden esconderse detrás de ellos? 

La masculinidad es una construcción social”, explicó Noor Jiménez Abraham, directora de PAC y coordinadora del curso. Los mandatos sobre cómo debe ser un varón se aprenden desde edades tempranas y se construyen muchas veces en oposición a aquello que se aleje del mandato masculino: no ser niñez, no ser mujer, no ser diversidad. Y surgen exigencias como ser fuerte, no mostrar vulnerabilidad, no realizar determinadas tareas o no asumir roles asociados históricamente a las mujeres. 

Esos mandatos también atraviesan la vida cotidiana, los vínculos y la distribución de las tareas de cuidado. 

Durante el encuentro, Liliana, profesora de Literatura, destacó la importancia de llevar estas discusiones a las aulas y trabajar con textos y discursos que permitan cuestionar los roles tradicionales: “Que no sea que la mujer tiene que hacer las tareas de la casa y el hombre tiene que trabajar. Que podamos entender que ambos pueden trabajar, ocuparse de la casa, lavar, planchar, cocinar y compartir las tareas de cuidado”. 

Otras masculinidades son posibles, segundo curso con puntaje para docentes
Comenzó el segundo curso “Otras masculinidades son posibles”, una propuesta de formación docente con puntaje.

El grupo docente también propuso pensar cómo fueron cambiando las representaciones sobre las masculinidades a lo largo del tiempo. La imagen del varón exitoso, fuerte, famoso y atractivo, representada por figuras como Brad Pitt o el futbolista Leandro Paredes, puede funcionar como punto de partida para preguntarnos qué modelos seguimos reproduciendo y cuáles queremos transformar.

Frente a esas representaciones, las participantes propusieron pensar otras formas posibles de ser varón: “Un papá paternando a sus hijos, llevando el cuidado, ocupándose de las tareas de la casa”.

El curso propone entender que transformar las masculinidades no es una tarea individual, sino colectiva, y que el aula es una oportunidad para abrir esas preguntas y construir otras formas de vincularnos.

Otras masculinidades son posibles, segundo curso con puntaje para docentes
El curso propone entender que transformar las masculinidades no es una tarea individual, sino colectiva.

En este sentido, Abril, docente en formación del Instituto de Formación Docente Carlos Fuentealba, aportó que “es importante abordar las masculinidades a través de otras perspectivas, desde otra cosmovisión y pensar que necesitamos otras masculinidades en las aulas”.

“El tema de las masculinidades lo venimos trabajando desde los inicios de la Secretaría, hace seis años, con conversatorios y talleres en las escuelas”, explicó Jiménez Abraham, quien destacó la importancia de que estas discusiones lleguen al territorio: “Son los docentes quienes distribuyen todo lo que sucede aquí, para que las niñeces y las adolescencias se vayan gestando otras masculinidades con una mirada de derechos humanos y de inclusividad”. 

Otras masculinidades son posibles. Y también se construyen en las aulas.

Otras masculinidades son posibles, segundo curso con puntaje para docentes
“Desde las niñeces y las adolescencias ya se vayan gestando otras masculinidades con una mirada de derechos humanos y de inclusividad”, afirmó Jiménez Abraham.

El curso “Otras masculinidades son posibles” está destinado a docentes de nivel secundario, equipos de orientación escolar, preceptores y equipos de conducción institucional, cuenta con certificación oficial y otorga 0,22 puntos. La propuesta se articula con la Dirección de Formación Docente Permanente de la provincia de Buenos Aires y el Centro de Capacitación, Información e Investigación Educativa (CIIE) de La Matanza.

Fotos: Irupé Zapata

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