En el Día Internacional del Trabajo Doméstico, un reciente informe del Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires aporta datos que confirman una realidad que los feminismos vienen señalando desde hace décadas: el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado es el principal aporte a la economía bonaerense y continúa recayendo mayoritariamente sobre las mujeres.
Cada 22 de julio se conmemora el Día Internacional del Trabajo Doméstico, una fecha que invita a reconocer el valor de las tareas que hacen posible la vida cotidiana y que, pese a ser indispensables para el funcionamiento de la sociedad, históricamente permanecieron invisibilizadas y sin reconocimiento económico.
Cocinar, limpiar, cuidar a niñas y niños, acompañar a personas mayores, asistir a personas con discapacidad, organizar turnos médicos, hacer las compras o planificar la vida cotidiana son trabajos esenciales para sostener la vida. Sin embargo, la mayor parte de esas tareas continúa realizándose de manera no remunerada y recae principalmente sobre las mujeres.
El informe –realizado por la Dirección Provincial de Estadística y la Unidad de Género y Economía del Ministerio de Economía bonaerense– permitió dimensionar, por primera vez, el aporte económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en la provincia de Buenos Aires.
La denominada “Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado. La visibilización estadística del trabajo invisible” estimó que estas tareas representan el 29,3% del Producto Bruto Geográfico (PBG) provincial, por encima de sectores como la industria manufacturera y el comercio.
El estudio también muestra que las mujeres generan casi 7 de cada 10 pesos del valor económico total del trabajo no remunerado y que el 67,6% del tiempo que trabajan no es reconocido por el Sistema de Cuentas Nacionales, lo que evidencia la persistencia de profundas desigualdades de género en la organización social del cuidado.
La distribución del tiempo confirma esa brecha. Mientras el 91,9% de las mujeres realiza tareas domésticas y de cuidados no remuneradas y les dedica, en promedio, 6 horas y 34 minutos por día, los varones destinan 3 horas y 47 minutos diarios. Cuando hay niñas o niños menores de 14 años en el hogar, la carga de trabajo de las mujeres prácticamente se duplica, mientras que para los varones el incremento es mucho menor.
Para la secretaria de Mujeres, Políticas de Género y Diversidades de La Matanza, Liliana Hendel, esta fecha sigue siendo necesaria porque permite poner en discusión una desigualdad que atraviesa la vida cotidiana de millones de mujeres.
“El 22 de julio no es una fecha para agradecer que las mujeres cuiden. Es una oportunidad para preguntarnos por qué seguimos siendo quienes sostenemos mayoritariamente un trabajo indispensable para la vida y para la economía, pero que continúa sin reconocimiento ni distribución equitativa”.
“Es una oportunidad para preguntarnos por qué seguimos siendo quienes sostenemos mayoritariamente un trabajo indispensable para la vida y para la economía, pero que continúa sin reconocimiento ni distribución equitativa”.
Liliana Hendel, secretaria de Mujeres, Políticas de Género y Diversidades
Hendel sostuvo además que el reconocimiento económico del trabajo doméstico y de cuidados es una condición indispensable para avanzar hacia una sociedad más igualitaria.
«Los feminismos logramos instalar que sin cuidados no hay sociedad y, por lo tanto, tampoco hay economía. Lo que hoy muestran las estadísticas es la dimensión de una desigualdad que durante mucho tiempo fue naturalizada. Por eso insistimos en la necesidad de políticas públicas que reconozcan, redistribuyan y acompañen las tareas de cuidado.»
El Día Internacional del Trabajo Doméstico se conmemora desde 1983, cuando fue instituido durante el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe para visibilizar el aporte de las tareas domésticas y de cuidados. Más de cuatro décadas después, la demanda sigue vigente: reconocer que cuidar sostiene la vida, que también sostiene la economía y que su distribución desigual continúa siendo una de las principales expresiones de la desigualdad de género.
Foto de Portada: Pixabay







