Ser varón: la responsabilidad de revisar nuestras prácticas

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Lucas Neyra, integrante de la Dirección de Políticas de Actualización de Conocimientos

Por Lucas Neyra*

Como ocurre en muchas propuestas vinculadas a género y diversidades, quienes participan mayoritariamente suelen ser las compañeras e integrantes de las diversidades sexo génericas. Incluso cuando hay varones en capacitaciones docentes, en la formación de Ley Micaela o alguna otra propuesta vinculada a las temáticas de género, quienes participan son feminidades. Por eso nos parece interesante y necesario recuperar un espacio destinado exclusivamente a varones, donde podamos discutir y repensar las masculinidades sin el condicionamiento que muchas veces genera la presencia de otras identidades.

Con esa idea se realiza el Taller de Reflexión para Varones que impulsamos desde la Dirección de Políticas de Actualización de Conocimientos (PAC), coordinada por la Dra. Noor Jiménez Abraham. Es una propuesta que se llevó adelante en diversos momentos de la gestión de la Secretaría y este año decidimos realizarla de manera virtual para facilitar la participación y permanencia del grupo.

No pensamos este espacio como un curso ni como una capacitación. Es una propuesta de reflexión, de discusión y de debate. Cada encuentro aborda una temática diferente. La intención es que cada varón pueda acercarse, interpelarse y compartir experiencias.

Cuando los varones discutimos entre varones sucede algo diferente. Existe una cofradía masculina que muchas veces funciona para sostener prácticas, silencios y la complicidad machista, pero que también puede convertirse en una herramienta para cuestionar de qué manera construimos y ejercemos nuestra masculinidad.

Es muy fácil decir que está mal un femicidio o condenar la violencia machista cuando la vemos como una problemática de mujeres o como “expectadores” de la realidad porque no reconocemos que formamos parte del problema, si no asumimos un posicionamiento activo en la lucha contra la violencia machista. Lo verdaderamente complejo es preguntarnos desde qué lugar contribuimos nosotros, como varones, a sostener una sociedad en que las vidas de mujeres y diversidades están en constante riesgo de agresiones. Todos contribuimos a reproducir desigualdades, pero los varones lo hacemos de una manera muy específica.

No es lo mismo ser el sujeto político que históricamente ejerció privilegios y violencias que ser quien recibe esas violencias.

También es cierto que los varones padecemos los costos de la masculinidad tradicional. Nos cuesta reconocer ambas cosas al mismo tiempo: los privilegios que tenemos y los mandatos que nos dañan, los cuales en la mayoría de los casos proviene de otros varones o de nosotros mismos sobre nuestra salud, vínculos y formas de caminar la vida.

Muchas veces resulta difícil decirle a un varón atravesado por desigualdades económicas, sociales o culturales que también posee privilegios y que obtiene beneficios del orden patriarcal. Sin embargo, la dimensión de género existe. Tenemos beneficios que pocas veces reconocemos y ejercemos violencias específicas dentro de este sistema para cumplir lo que ser varones implica en nuestra sociedad.

La prioridad sigue siendo que los varones reconozcamos las violencias que ejercemos y asumamos nuestra responsabilidad en no ejercerlas y discutirlas con nuestros pares. También discutir los costos que tiene para nosotros sostener estos mandatos: no poder expresar tristeza, no pedir ayuda, no mostrar vulnerabilidad, creer que siempre tenemos que poder con todo. Ser varón implica tres dimensiones de violencia: contra otras identidades, contra otros varones y con nosotros mismos. 

El taller busca justamente generar ese espacio de reflexión para hablar sobre lo que nos incomoda. Preguntarnos qué tipo de varones somos, qué mandatos seguimos reproduciendo, cuáles queremos transformar y qué lugar ocupamos frente a las desigualdades. Reconocer en el ser varón una construcción de género que nos reprime, aísla y obliga a cumplir formas de vincularnos que ponen en riesgo a otras personas y a nosotros mismos.

Por eso una de las primeras preguntas que proponemos es muy simple: ¿qué significa ser varón? Las respuestas suelen aparecer ligadas a cuestiones biológicas. Sin embargo, la invitación es pensarse como una categoría de género y también como una categoría política. Reconocer que la masculinidad no tiene nada de natural, sino que es una construcción histórica y social que cambia en diferentes momentos de la historia, pero que siempre responde a características asociadas al poder, la violencia y las desigualdades.

Porque las violencias se ejercen desde la palabra, desde la mirada o desde los silencios, como varones tenemos la responsabilidad de reconocer(nos) en esas prácticas y transformarlas de manera urgente y responsable.

¿Cómo participar?

El próximo encuentro virtual del Taller de Reflexión para Masculinidades será el 12 de agosto de 17 a 18 horas. Para varones mayores de 18 años. Se abordarán mandatos, experiencias y experiencias de la vida cotidiana para promover miradas más críticas y diversas.

Para inscribirse hacer click aquí

Para más información enviar un mail a [email protected]


* Lucas Neyra, Profesor de Ciencia Política (ISFD N° 82 La Matanza) y Licenciado en Educación (UNAHUR), integra la Dirección de Políticas de Actualización de Conocimientos (PAC)

Diseño de Portada: Sabrina Suárez

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Redacción
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Secretaría de Mujeres, Géneros y Diversidades
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