Este fin de semana, del 10 al 12 de octubre, la ciudad de Córdoba abre sus brazos para recibirnos y alojarnos en un evento que ya es tradición argentina.
El Encuentro Nacional de Mujeres nació en mayo de 1986, cuando unas mil mujeres se reunieron en el Centro Cultural San Martín de Buenos Aires.
La idea surgió de un grupo de feministas argentinas que había participado de la Conferencia Mundial de la Mujer de Nairobi (1985) y volvió de allí decidido a crear un espacio propio, en plena recuperación democrática.
Desde entonces se realiza cada año y en casi cuatro décadas pasó de mil participantes a decenas de miles.
Su forma de funcionar es casi tan singular como su historia: es autoconvocado, autónomo, horizontal, federal y autofinanciado. No tiene dirigentas y los documentos finales son consensuados; el corazón del encuentro late al ritmo de los talleres, donde se debate y se comparten experiencias.
Al cierre de cada Encuentro se elige la sede siguiente y allí las organizaciones y activistas locales conforman una comisión organizadora abierta, que trabaja en plenarias durante todo el año.
Para esta edición, la comisión cordobesa se reunió en plenarias abiertas y convocó a sumarse desde una mirada transfeminista, plurinacional y disidente.
El cambio de nombre fue el gran debate de los últimos años, discutido con fuerza desde La Plata 2019. Se adoptó para reconocer a los pueblos originarios y a las identidades disidentes, y se estrenó en San Luis 2022, donde se leyó un texto en defensa del cambio.
Así fue que dejó de llamarse Encuentro de Mujeres para llamarse Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. No hubo unanimidad y un sector siguió reivindicando el nombre original. Pero eso ya es pasado: el nuevo nombre ya no es nuevo y se lo nombra con el afecto del diminutivo… ¿che, este año vas al pluri?
Córdoba ya fue sede en 1987 y en 2007 y lo será este año. Otras provincias, como La Pampa por ejemplo, todavía no vivieron la experiencia de ser anfitrionas.
Hace un año que la comisión organizadora trabaja para que este encuentro, como los 38 anteriores, sea absolutamente perfecto.
El 10, 11 y 12 de octubre de 2026, entonces nos encontramos en Córdoba, donde nos esperan casi 100 talleres absolutamente democráticos en su funcionamiento, donde podremos discutir, sentir, pensar y abrazarnos.
Serán 13 los ejes de discusión, que abarcan un abanico temático que va de lo estructural a lo histórico y hace foco en la coyuntura y la actualidad.

Transitamos un presente angustiante que amenaza con arrebatarnos los derechos que tanto esfuerzo militante y tantas vidas nos costó conseguir.
Por la tarde del sábado marcharemos contra los travesticidios y transfemicidios.
El domingo será la gran Marcha del Encuentro, ésa que es lo único que los medios hegemónicos cubren con deleite perverso.
Todos los talleres funcionan durante esos días con disputas de poder y fuertes controversias político partidarias, con una organización impecable, con un nivel en las discusiones que debería imitarse en los espacios legislativos del país.
Eso no aparece en los medios. ¿Nos preguntamos por qué?
Por último, el lunes 12 de octubre será el acto de cierre, con la lectura de las conclusiones. Siempre es un momento de tensión política y también de decisión: se define cuál será la próxima sede.
Por supuesto, tendremos cierre de actividades con mucha música.
El encuentro es absolutamente autogestivo. Implica, en el compromiso de la presencialidad, un gran esfuerzo de tiempo y dinero. Muchas llegan desde diferentes puntos de todo el país y lo hacen después de haber hecho rifas, juntadas, ventas de objetos para poder participar. Y allí nos encontramos académicas, feministas populares, militantes de base, militantes con poder de decisión, funcionarias, trabajadoras de fábricas, empleadas, desempleadas, madres, madres protectoras, disidentes y referentas de pueblos originarios, sindicalistas, profesionales de la salud, periodistas…
Cada vez va creciendo más la posibilidad de que todas podamos tener un taller, una voz, un momento donde nuestras experiencias valgan para que la realidad sea mejor para toda la sociedad. Sin padrinazgos político partidarios pero con las mujeres de los partidos contando sus experiencias y tomando nota para, en el mejor de los casos, ser escuchadas en cada lugar de pertenencia.
Histórica es la Plaza de Cristina que este año convivirá con la presentación del MDF (Movimiento Derecho al Futuro) Mujeres y Diversidades.
Que nadie se equivoque: el Encuentro es un espacio de debate y construcción horizontal que fortalece la democracia y a la sociedad en su conjunto.

¿Cuántas vamos a ser? Lo vamos a saber después. Somos muchas. Llegamos de todo el país. Somos portadoras de voces que se potencian cuando suenan fuerte y estamos todas juntas. El Encuentro hace eco y desparrama en los aires palabras, sueños y proyectos.
Nadie sale indemne de la experiencia; sabemos que es transformadora y lleva en sí la fuerza de lo colectivo porque se esparce cambiando el aire de todas las que estamos y también las que esperan que regresemos con ideas, proyectos y, a veces también, con rabias y frustraciones.
Son tiempos de tantísima hostilidad; tiempos de un gobierno y de sus adherentes que hacen de la crueldad una bandera y, de la destrucción de los feminismos, un objetivo. Nosotras respondemos encontrándonos para pararnos juntas y así cantar, gritar y exigir que nuestros derechos no se tocan.
Y también por ellas, para que los nombres de las que ya no están sean recitados por todas las que todavía cantamos. En voz alta y con emoción.
Para tener memoria.
Para pedir Justicia.
Para ser protagonistas del presente.
Para construir futuro.
Nos vemos en Córdoba.

De los Encuentros a la conquista del aborto legal
La historia de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito tiene sus raíces en los Encuentros Nacionales de Mujeres de Rosario (2003) y Mendoza (2004). Fue en el Encuentro de Rosario donde se utilizaron por primera vez los pañuelos verdes, que años después se convertirían en el símbolo de una lucha colectiva que trascendió las fronteras argentinas.
El 28 de mayo de 2005, la Campaña se lanzó formalmente como una alianza federal de organizaciones y personas, bajo una consigna que se convirtió en bandera de lucha: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.
Ese mismo año, la Campaña realizó una Marcha Federal al Congreso de la Nación, donde entregó las 100.000 firmas reunidas durante su primer año de trabajo para exigir la legalización del aborto en Argentina.
Durante años, la Campaña impulsó movilizaciones, debates, acciones públicas y proyectos de ley para instalar el aborto legal como una cuestión de salud pública, justicia social y derechos humanos.
En 2018, el proyecto obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, pero fue rechazado por el Senado.
La lucha continuó y, el 30 de diciembre de 2020, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 27.610 de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Fue una conquista histórica, fruto de décadas de organización y militancia feminista.
La Campaña continúa defendiendo la ley y reclamando su plena implementación.

Fuente: Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Diseño de Portada: Prensa 39° Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersex y no binaries.







