“Siempre jóvenes sus rostros nos miran desde cruzacalles, faldones y banderas”. Así inicia Juliana Marino un escrito que luego será intervenido y publicado por la Colectiva Feminista Federal. Me impactó esa imagen como siempre me impactan esos rostros entre los que camino en cada marcha, buscando gente que tal vez conocí.
Más que nunca, este año el 8M y el 24M se tejen con el mismo hilo dentro de mí.
Condenadas al silencio son perseguidas las voces que aún se alzan para recordar el pasado y denunciar el presente.
El país naturaliza la golpiza, los gases y los carros hidrantes de la represión para quienes exigen recuperar una jubilación digna.
Maestras sancionadas por “adoctrinar” si rememoran con el alumnado las fechas del horror histórico, y aumenta una circulación de violencias varias en las redes que alguna vez fueran puntos de encuentro y conversación.
El 8M con su brillantina, batucadas y pañuelos verdes. El 24M con esos rostros siempre jóvenes y los pañuelos blancos. Ambas fechas reclamando derechos, denunciando ausencias, proponiendo otros futuros.
De pronto siento en la boca del estómago la diferencia clara de marchar en democracia, porque en democracia nunca tuve miedo y ahora sí.
Y el miedo no es cobardía, no vamos a dejar de marchar, el miedo es advertencia. Miro a las más jóvenes -a las que defienden sus ideas desde los centros de estudiantes y desde los barrios y sus orgas- y temo porque el fantasma de la represión ya no es apenas un fantasma, tenemos que animarnos a oír que tenemos miedo, de ser despedidas, de ser golpeadas, de ser violadas, de ser asesinadas, se tejen los miedos como se teje en marzo el 8 que más tarde se mezcla con el 24.
Este año no será solo el llamado habitual… “¿che con quién vas?” “¿Hay puntos de encuentro?” “¿Nos vemos en la esquina de siempre?”… Este año se agrega “CUIDATE”, “estate atenta”, “no andes sola por las paralelas cuando regresemos”.
Nuestro miedo nunca es exagerado como intentan los discursos oficiales siempre patriarcales. Nuestro miedo es sabio, de advertencia, de cuidado de las demás (cuando no).
No nos callamos más.
Por las que ya no tienen voz para gritar, porque son 30.400, porque MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA es el mantra con el que alejamos el miedo cuando aprieta la garganta.
Porque ya no marcho sola, marchan mis nietas y debería horrorizarnos como sociedad -que se pretende democrática- que 50 años después vuelvan aquellas palabras que parecían viejas y en desuso: represión, ajuste, castigo, despido, desaparición, genocidio, guerra.
Vamos juntas, tomaremos las calles por asalto, llevamos como bandera nuestra historia y más que nunca nuestra promesa de no abandonar el compromiso de construir otro futuro.
Somos protagonistas de todas las historias aún las pequeñas y las cotidianas y escribimos el capítulo de la resistencia que más temprano que tarde será el camino de la reconstrucción.
No llegues tarde, cuídate, nos vemos en la esquina de siempre…
24 de marzo de 1976-2026.

Foto de Portada: Internet








