lunes, julio 15, 2024
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Dejar la huella

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“El pueblo quiere saber” … “Con este Poder Judicial, no hay Ni Una Menos”.

Parte I: La Plaza de Cristina

¿Llovía aquel 25 de mayo de 1810? No me interesa saber si hubo o no paraguas, de lo que no tengo dudas es de que hubo pueblo.
Y no, no aparecieron en las crónicas ni en los relatos ni en la historia oficial como protagonistas, que eso es lo que fueron, sino como espectadores casi pasivos de las decisiones de la institucionalidad. Y lo digo en masculino porque nunca hay mujeres en los cuadros de la historia oficial.
¿Cómo será contado este 25/05/23 dentro de 50 años?
Otra vez dependerá de lo que dejemos por escrito más allá de los medios formales y hegemónicos. EL PUEBLO es esa gente con la que me cruzaba en la plaza de Cristina, vendedores ambulantes, chiquilinas y jóvenes, mujeres grandes, señores emocionados. Gente, ciudadanía, personas con memoria. Tal vez, que esa lluvia y esa plaza coincidieran con mi cumpleaños me puso más llorona. Esa voz inconfundible y toda ella convertida en bandera nacional blanca y celeste hicieron que tuviera conciencia de ser contemporánea de un tramo de la historia que se escribe en el límite del dolor individual y del grito colectivo. Convivimos con personajes que parecen de historieta pero que no los son y tienen una enorme capacidad de daño… como los Bolsonaro y los Trump, pero argentinos.
Contra las cuerdas, pero de pie pensé…

Parte II: Lo que el “NiUnaMenos” nos dejó

Soy parte del movimiento de mujeres que no se dio ni se dará por vencido, porque corre por nuestra sangre la Juana Guerrera, la Mariquita rosquera, las patriotas que donaban rifles y grababan su nombre en las culatas, nada de anónimas, nos quieren invisibles, pero resistimos dejando nuestra huella para que nos encuentre quien tenga el coraje de buscarnos.
El 25 de mayo está a un suspiro de distancia de agenda, del 3J.
No serán tapa de diario el pueblo en la calle bajo la lluvia del 25 escuchando a Cristina ni el reclamo vivo de las que no nos damos por vencidas en las plazas el 3J.
No cambió de mano el poder que toma decisiones, pero logramos cambiar el sentido común de la sociedad, esa que los medios prefieren no mostrar.
Leo el odio y el insulto feroz en las redes, pero también el agradecimiento y la alegría.
El Municipio tiene una agenda de géneros, un ideario feminista que llevan adelante todas y cada una de las personas que integran la Secre y también otras, otros que se suman, consultan, imitan, aprenden. Aprendemos.
Vivas, libres desendeudadas en las calles, en las camas, en las aulas… hay un hilo rojo conductor entre aquellas patriotas y estas que somos. Cantamos que ya no tenemos miedo mientras orgullosas sostenemos pañuelos que son marea, que son MEMORIA, que son identidad.
Y decimos en voz suficientemente alta para que se escuche: quienes somos, donde estamos y a quien votamos… porque no somos ni neutrales ni técnicas que fingen demencia llamándose “apolíticas” -que palabra tan fea y que sentido tan escatológico- tan lejano a los derechos humanos y a los feminismos todos.

Parte III: Mi cumpleaños

Pero hoy quería decirles que, este, fue el cumpleaños que no olvidaré.
Por tantas y tan pequeñas cosas, por cada anécdota y cada abrazo. Por la voz en alto y susurrada, por los dedos en V como la Victoria en el cuerpo.
Porque somos las que en La Matanza escribimos la otra historia.
Y porque caminé fundiéndome entre la gente, la que no será tapa mientras no haya Ley de Medios, pero allí encontré todo lo que creo que debe haber en un festejo especial de cumpleaños.
Presencia, palabra y deseos.
¡Hasta que logremos todo sea como lo imaginamos!
¡Nos vemos en la plaza!

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