viernes, junio 14, 2024
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Carnaval (y feminismo murguero) toda la vida

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¡Carnaval una vez más! Bombo, platillos y redoblante, maquillaje, brillo, cantos y baile colectivo. Momento de libertad y subversión, donde lo que “es” se transforma por un rato o se celebra o se denuncia.

La historia se repite cada febrero: sacarse “el disfraz cotidiano” y vestir la piel para participar de uno de los rituales más populares y antiguos que se conocen y practican a lo largo de todo el mundo.

Y es que hay tantos carnavales como culturas existen.

Y dentro de los mismos, las voces de las mujeres y diversidades van ganando terreno año a año. Compartamos algunas historias.

Murguera matancera

“…me hice bombista, me hice cumbiera, me encontré con las pibas, me hice feminista, me hice piquetera, me hice fuerte y mi voz se escucha hasta que el patriarcado también se vaya a la mierda …

“Estas palabras de Sonia Paredes (de la “Murga Meta Negra y Semifusa”) representan muy bien qué significa ser mujer dentro de una murga”, opina Verónica Soule, recitadora de murga porteña.

Con su voz, Soule ha corporizado homenajes, críticas, presentaciones y retiradas de diversas murgas porteñas y de estilo uruguayo y también en espacios de “murga poética”, donde recita versos acompañada con guitarras y bombos, según la ocasión.

Soule empezó a hacer murga en el año 1998. Había llevado a sus hijos para que participaran pero finalmente fue ella quien se terminó metiendo a fondo en la movida murguera. “En ese momento, las mujeres acompañaban a sus hijos, hermanos y amigos pero el protagonismo era mayoritariamente masculino”, comenta.

En ese momento, las mujeres acompañaban a sus hijos, hermanos y amigos pero el protagonismo era mayoritariamente masculino”.

Verónica Soule, recitadora de murga

Al poco tiempo de transitar esos espacios hizo ruido: fue la primera mujer que dirigió una murga en La Matanza: “Los Desparramados del Oeste”.

“Fiesta, alegría e inclusión” son las tres palabras con las que Soule resume lo que para ella es el Carnaval.

Murgueras estilo uruguayo

“Baila la Chola” se define como murga de estilo uruguayo feminista.

“Inicialmente fuimos una murga de mujeres de estilo uruguayo. Pero después empezamos a interpelarnos sobre nuestras identidades y así nos transformamos en murga feminista de mujeres y otras identidades no binarias”, aclara Ana, una de sus integrantes.

Empezamos a interpelarnos sobre nuestras identidades y así nos transformamos en murga feminista de mujeres y otras identidades no binarias”.

Ana, integrante de la murga “Baila la Chola”

En 2012, un grupo de amigas -dos provenientes de otra murga de estilo uruguayo llamada La Rara Ira y otras que venían de murgas porteñas y otros talleres murgueros- decidieron que era hora de armar una murga de estilo uruguayo específicamente de mujeres.

“Sentíamos que nuestros roles dentro de las murgas hasta el momento eran siempre los mismos y queríamos explorar esa posibilidad. También tuvimos la necesidad de flexibilizar el “género murga” dentro del estilo e incorporamos elementos de la murga porteña. Nos sensibilizan otros carnavales también, como el del norte y el de Gualeguaychú”, cuentan.

El nombre de esta murga surgió a partir de un juego con un llavero de una cholita que tenía una de ellas y moviéndolo dijo “baila la chola”. “Nos pareció un gran nombre. La Chola es la mujer mestiza en varios países latinoamericanos, la que tiene varios orígenes, la que migra del campo a la ciudad. Y nos gustaba que sea la Chola, esa mujer bailando, en movimiento”, resalta Ana.

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Murga “Baila la Chola”. Foto gentileza Valeria Godoy

En ese sentido, creen que el crecimiento del feminismo fue y es revelador en las distintas variantes del género murguero:

“En la murga de estilo uruguayo, género sumamente masculino, fue y es un desafío formar una murga de mujeres u otras identidades. Se establecen comparaciones inadecuadas, hay mucha discriminación y subestimación, sobre todo cuando asumimos roles que son generalmente ocupados por varones, porque ahí el estereotipo se quiebra. En la murga porteña sucede algo similar: la percusión, por citar un ejemplo, suele quedar a cargo de varones”, observan estas murgueras que estrenaron a fines del 2022 su último espectáculo, “Flexible”.

Sin embargo,“las cholas”- como se las conoce popularmente- resaltan que se vienen produciendo cambios profundos, por ejemplo de la mano de “Las Bombas”, una agrupación de mujeres que tocan y enseñan el bombo con platillo. Para este grupo, el carnaval es una fiesta que da libertad a todas las expresiones existentes y permite “sacar nuestras verdaderas caras”.

Murga transfeminista

Fundada en 2008 en Ciudad Evita como taller dentro de la Escuela “Dr. Mariano Etchegaray”, “Furia de Carnaval” ha sabido construirse como un espacio de contención barrial, independiente, autogestivo, transfeminista y disidente que convoca a personas de distintos barrios de Ciudad Evita.

Para les integrantes del “corso furioso” -que saldrán con su corso porteño “Murga y revolución”– el carnaval “no sólo es un mes defestejo y demostración de como es nuestro espacio sino también nuestro lugar para las denuncias de las injusticias que nos unen y alientan a levantar la voz. Es un espacio de militancia donde podemos expresarnos y acompañarnos desde el arte, ser nosotros mismos tanto desde lo político como desde lo personal”.

Militemos los feminismos, los transfeminismos y las luchas disidentes: en las calles y en los tablados, con espuma y tambor, con alegría, baile y sabor. Para que nuestros cuerpos sean una fiesta, ¡para que todo el año sea Carnaval!

Matanza avanza sin machismos.


Nota al pie: La murga estilo uruguayo destaca por su canto coral, su presentación en formato teatral que suele tener lugar en escenarios llamados «tablados», sus trajes rimbombantes y maquillajes, así como por la parodia humorística de sus letras y la crítica social y política. Las murgas estilo porteño suelen combinar percusión y danza colectiva en formato de corsos callejeros, con el acompañamiento de recitadoras/es en un escenario aledaño, también montado en la calle.
Foto de Portada: Gentileza Verito Fernández

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