martes, junio 25, 2024
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Masculinidades en (de) construcción: un espacio para la reflexión

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A propósito del espacio de reflexión sobre masculinidades entrevistamos a la Dra. Noor Jiménez Abraham, Directora de Políticas y Actualización de Conocimientos (PAC); y al Lic. Gustavo Escobar.

Cada viernes a media tarde, la cita se repite. Esta vez, quien se encuentra leyendo en voz alta el texto Deconstruyendo la normalidad masculina -de Luis Bonino Méndez- es Gustavo, integrante de la Dirección de PAC:

“…la masculinidad y la feminidad, con sus mitologías y valores, preexisten al sujeto, y el género, como identidad adjudicada y no el sexo, surge como organizador privilegiado del psiquismo humano, haciéndolo a través de la normativa hegemónica de género…”

“Esto lo podemos atar con la situación que nos llegó al mail de la chica que había dado una bofetada a un chico, y él le respondió”, observa Noor. “Los directivos dijeron que se trataba de una situación ‘nueva’. Con determinadas cuestiones que están relacionadas a la ESI, como las formas de relacionarse entre personas al interior del curso en el aula, las propias familias y directivos no saben cómo tratarlo… ¿Lo anotamos?”, sugiere. Retoman.

La lectura compartida tiene un espacio especial en la Secretaría. Las pausas, unir mentalmente y en voz alta la teoría con sucesos que han ocurrido en algunos de los encuentros que se proponen desde la Dirección de PAC tienen objetivos claros.

  • ¿Qué motivó estos encuentros? ¿En qué momento dijeron “es necesario hacerlo”?

Noor (N): Fui a una presentación de Naciones Unidas sobre Masculinidades en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Y allí presentaron trabajos de la UBA, de organizaciones del Estado, de la Provincia de Buenos Aires y volví y le dije a Lili (Liliana Hendel*) y a Gustavo “con todo lo que lo estamos trabajando, tenemos que tener una producción propia”.  Teníamos como Secretaría un año y ya habíamos implementando actividades sobre masculinidades.

Así decidimos que, con el año que teníamos ya de experiencia, podíamos comenzar a plasmarlo en palabras para compartirlo con otras personas, para reflexionar de forma colectiva. Siempre eso es muy interesante.

  • ¿Cómo vivieron este inicio de “bitácora”?

Gustavo (G): Me pareció fundamental. En el ir haciendo, a veces, se pasa de largo. Pero una frase, un hecho, una acción mínima puede ser disparadora de un montón de cosas para analizar. Y más en este tema de la constitución de lo masculino, del ser varón. La semana pasada, Noor trajo el ejemplo del gerente de una empresa -a la que asistimos para hacer una capacitación sobre masculinidades- que se quedó sentado mientras otra compañera ofrecía café y en los subsiguientes encuentros empezó a hacerlo él también. Parece una anécdota menor pero a partir de esto, podemos desentrañar la trama: toda esa densidad sobre la cual podemos teorizar se ve concretamente en el acto mismo y está buenísimo poder detenernos ahí.

Una frase, un hecho, una acción mínima puede ser disparadora de un montón de cosas para analizar. Y más en este tema de la constitución de lo masculino, del ser varón”.

Lic. Gustavo Escobar, integrante de la Dirección de Políticas de Actualización de Conocimientos
  • Muchas veces desde el territorio se tiene una mirada peyorativa sobre quienes hacen trabajos académicos. Pareciera que hay una tensión ahí. ¿Cómo se llevan con eso?

N: Una mirada del tipo “vos no te embarrás como quienes están militándola día a día”. Por un lado, creo que hay parte de razón; por otro lado, creo que igualmente lo académico suma mucho. Todo se tiene que articular. Esa tensión tiene que ver con cómo vos te plantes. Porque si venís con el dedito levantado diciendo “porque en la academia se dice tal cosa o tal otra”, obviamente después tenés que verificar, contrastar y a veces pasan otras cosas en el territorio.

G: Es un desafío. Es interesante ahí pensar una unicidad, un trabajo mancomunado. El territorio necesita de la academia y la academia necesita del territorio. Y me parece que la Secretaría vino a marcar eso al tomar desde sus inicios esa mirada: hay personas que vienen de la academia y personas que vienen del territorio. Es un desafío enorme e implica un trabajo y esfuerzo extra.

  • ¿Cómo manejan esa sinergia entre lo que retoman del territorio -las experiencias que traen- y su unión con textos académicos que muchas veces son de otros tiempos e inclusive de otros lugares?

N: Muchas cosas son universales. Podemos hablar sobre la violencia de género, qué pasa en Argentina, en Estados Unidos, en Francia y en Arabia Saudita. En un punto habrá una conexión más allá de que haya contextos diferentes en cuanto a lo económico, lo político, inclusive en cuanto a la religión. Sin embargo en algún punto todo recorre lo mismo. El machismo es esa necesidad de responder a ese mandato de que vos todo lo podés, que no llorás, que sos autosuficiente, sea como sea que después se ejecute. En eso que es tan intrínseco hay un hilo conductor que se une.

G: En el trabajo de compartir la lectura con otres no encontramos choques. Las veces que vinieron compas que forman parte de la Secretaría suelen decir “che, qué bueno, me llevo algo de esto que se leyó teóricamente, resonó en mí tal experiencia”. Comparto lo que dice Noor: en el ir haciendo, corriéndonos de la certeza patriarcal de “yo la sé toda” se abren otras instancias.

  • Ustedes están haciendo estos talleres  sobre masculinidades; hay una convicción en la reflexión para el cambio. ¿Cómo venimos con la deconstrucción de estereotipos de género en Matanza?

N: Obvio, pensamos ser la gotita que horada la piedra, y eso es un gran placer. Son avances lentos. Es como cuando hablás de feminicidios. Y decís “tan visibilizada que está la situación, ¿cómo puede ser que las estadísticas no bajan?” Pareciera que no acompaña. Y es así. Lo que se ha hecho es dejar de invisibilizar para que ya no se considere que está bien y que “de eso no se habla”. Falta el otro paso: que se replique en hechos. Por otra parte, ahora que parece estar de moda, todo el mundo habla de masculinidades y muchas veces se desinforma por no haber investigado bien el tema o por no tener el conocimiento suficiente. A veces se hace mucho daño desde esos lugares.

Lo que se ha hecho es dejar de invisibilizar para que ya no se considere que está bien y que “de eso no se habla”.

Dra. Noor Jiménez Abraham, Directora de Políticas de Actualización de Conocimientos.

G: Falta mucho aún en el deconstructómetro. Existen colectivos de varones enojados que quieren reivindicar lo que viven como  la pérdida de privilegios que da el lugar del varón.

Lo que yo veo como varón es que se están poniendo en la agenda pública y política las distintas masculinidades, el daño que hace el varón como sujeto individual como representante de un sujeto colectivo que tiene el poder, que lo detenta, y que violenta a otras personas pero también hay como ciertos movimientos de reacomodamiento. Soy muy crítico de algunos discursos normalizadores de la nueva masculinidad. Se está generando un espacio de un “como sí”, en donde falta ir más en profundidad. Hay avances, hay multiplicidad de espacios desde la política pública y desde espacios autogestivos de varones. Mirando la mitad del vaso medio lleno digo: hay mucha incomodidad y hay mucho enojo. Entonces ese es un signo. Ese enojo, esa molestia y está claro que el avance no es por los varones. Lejos estamos de eso. Avanzamos porque las compañeras y los feminismos populares vienen exigiendo que esto se visibilice. Falta un montón pero estamos haciendo mucho desde diferentes lugares.

Los encuentros de reflexión sobre Masculinidades se realizan todos los viernes a las 15 horas.

Bibliografía leída durante el encuentro mencionado:

Bonino Méndez, Luis. Deconstruyendo la normalidad masculina. Documento online disponible en web www.jerez.es

Crocinellii, Rafael. Cuerpos que (no) importan. Masculinidades, cuerpo y biotipo del jugador de fútbol profesional. Malisia Editorial.


* Liliana Hendel, Secretaria de Mujeres, Políticas de Género y Diversidades de la Matanza.
Foto de Portada: Camila Berdichesky

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